Al cogerla en brazos se queda literalmente flácida como una muñeca de trapo, de ahí su nombre. La ragdoll es una de las razas de gato doméstico más grandes y a la vez más tranquilas, de ojos azules, pelo semilargo y con un apego que a veces recuerda más a un perro que a un gato. Ese carácter es justo lo que la hace popular, y ese mismo carácter trae consigo algunos malentendidos que conviene conocer antes de tenerla.
Perfil rápido de la ragdoll
- Origen: California, EE. UU., criada desde los años 60
- Tamaño: machos hasta 9 kg, hembras de 4 a 6 kg, una de las razas de gato doméstico más pesadas
- Pelaje: semilargo, sedoso, poca capa interna, tiende menos a enredarse que otras razas de pelo largo
- Esperanza de vida: de 12 a 17 años
- Carácter: tranquilo, cariñoso, dulce, apegado a las personas, poco instinto de caza
Carácter: el gato que te acompaña
Las ragdoll buscan activamente la cercanía de sus personas. Te siguen de habitación en habitación, se sientan a tu lado cuando trabajas con el portátil y te reciben en la puerta. Rara vez son ruidosas, maúllan poco y suelen parecer llamativamente relajadas, casi somnolientas. Con niños y otras mascotas suelen llevarse bien, porque la confrontación les es ajena por naturaleza. Su instinto de caza es reducido en comparación con muchas otras razas, lo que las convierte en gatas de piso muy sencillas, siempre que estén suficientemente entretenidas.
Esta placidez a veces se romantiza. Una ragdoll no es un gato que se deja hacer de todo: muestra sus límites, pero más bajito que otras razas. Quien pasa por alto esas señales sutiles la agobia igualmente.
La raza surgió en los años 60 en California a partir de gatos domésticos de pelo semilargo, criados a propósito para la calma y el apego. Esta historia de cría relativamente joven explica también por qué la diversidad genética dentro de la raza es menor que en las razas naturales antiguas, y esa es a su vez una razón por la que enfermedades hereditarias como la HCM siguen siendo relevantes en la población.
Los cinco puntos antes de tenerla
1. La HCM es el mayor tema de salud
La miocardiopatía hipertrófica es una enfermedad cardíaca hereditaria en la que el músculo del corazón se engrosa, a menudo durante años sin síntomas visibles. En la ragdoll se conoce una mutación genética que se puede analizar, aunque la prueba genética no cubre todos los casos. Los criadores serios hacen además revisar periódicamente a sus reproductores con una ecografía del corazón. Una revisión anual con el veterinario tiene sentido en esta raza, aunque la gata parezca totalmente sana.
2. Conviene tener presente la PKD
La enfermedad renal poliquística, en la que se forman quistes en los riñones, es menos frecuente en la ragdoll que, por ejemplo, en el gato persa, pero también aparece. Mediante ecografía se puede detectar ya en la etapa de gatito. Al comprar, merece la pena preguntar por los resultados de las pruebas de los progenitores; un criador serio los muestra abiertamente.
3. El sobrepeso llega más deprisa de lo que crees
El carácter tranquilo tiene su reverso: de adultas, las ragdoll suelen moverse bastante menos que otros gatos y por eso tienden al sobrepeso. Eso carga además las articulaciones y el corazón. El juego activo diario y un comedero rellenado según las necesidades, y no a ojo, forman parte del equipamiento básico de esta raza, no de los extras.
4. Fácil de cuidar no significa sin cuidados
El pelo de la ragdoll se enreda menos que el de otros gatos de pelo largo, es cierto. Aun así, no se puede prescindir del cepillado del todo: sobre todo en la barriga y las patas traseras, si no, se forman nudos. Cepillar dos o tres veces por semana suele bastar; en la muda de primavera y otoño puede ser más a menudo.
5. El precio de la salud tiene su razón
Un gatito ragdoll de un criador organizado a través de una asociación reconocida como la TICA o de un club de raza alemán, y que pueda presentar pruebas de HCM y de PKD de los progenitores, cuesta normalmente de 800 a 1.500 euros. Los animales bastante más baratos, sin papeles y sin pruebas de salud, conllevan un riesgo real de que precisamente esas dos enfermedades se hayan transmitido sin detectarse.
Típico de la raza es además el dibujo del pelaje con marcas de color en la cara, las orejas, las patas y la cola sobre un cuerpo claro, el llamado patrón colourpoint, que también se conoce en los gatos siameses. Los gatitos nacen casi blancos y el color definitivo se desarrolla solo a lo largo de semanas y meses; una ragdoll suele estar adulta del todo solo después de tres o cuatro años.
Cuidados: lo que de verdad necesita
- Vivir solo en casa es posible. El bajo instinto de caza hace que salir al exterior sea una opción, no una necesidad.
- Juego activo diario. Contra la tendencia al sobrepeso y para el ejercicio mental.
- Cepillado regular. Dos o tres veces por semana, más a menudo en la muda.
- Contacto social. Las ragdoll se apegan mucho a sus personas de referencia y no son gatos para días largos y solitarios.
- Ofrecer igualmente refugios elevados. Incluso un gato tranquilo necesita un sitio donde nadie lo moleste.
¿Para quién encaja la ragdoll?
Para personas que están mucho en casa, teletrabajan o buscan un gato tranquilo y cariñoso para la familia. Para quienes tienen su primer gato, porque el carácter da pocas sorpresas. No para personas que pasan fuera de casa mucho tiempo y con regularidad, y no para todos los que prefieren un gato independiente y distante.
También puede encajar bien en hogares con perros, siempre que la adaptación sea cuidadosa, ya que su instinto de huida poco marcado y su placidez general hacen que los conflictos escalen con menos frecuencia que con razas más nerviosas. Aun así, sigue siendo importante hacer cualquier convivencia despacio y bajo supervisión.
Preguntas frecuentes
¿Siente una ragdoll realmente menos dolor? No, es un mito persistente. La raza muestra el dolor y el estrés de forma más discreta que otros gatos, lo que hace todavía más importantes las visitas al veterinario ante la sospecha de una enfermedad.
¿Puede una ragdoll salir al exterior? Es posible, pero, por su bajo instinto de huida y su bondad con los desconocidos, solo con precaución y, a ser posible, en un jardín protegido.
¿Cómo reconozco a un criador serio? Por los resultados de las pruebas de HCM y PKD de los progenitores, que se pueden ver abiertamente, por una asociación de raza detrás y por la disposición a dejarte ver el criadero.
Ojos azules sobre lienzo
Los ojos de un azul intenso y el dibujo suave del pelaje lucen especialmente bien en acuarela. Fotografíala con luz natural junto a la ventana, no con luz artificial, para que el color de los ojos en la foto sea tan brillante como en la realidad. El patrón colourpoint sostiene además el estilo Minimal, porque allí las marcas oscuras destacan sobre una superficie tranquila.
Antes de imprimir ves una vista previa, y los cambios no cuestan nada. Solo después decides si la ragdoll irá a la pared en lienzo, con marco de madera o en metacrilato. La selección la tienes en los retratos de gatos.
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