Quien haya intentado alguna vez fotografiar a un gato conoce la secuencia: está sentado perfecto en la luz, sacas el móvil, se levanta. Esperas, se tumba de espaldas a ti. Haces un ruido, te mira como si lo hubieras insultado y se marcha. Y aun así, todo amante de los gatos tiene en la cabeza esa foto que le gustaría ver en la pared.
La buena noticia: los gatos sí se dejan fotografiar. Solo que no como se hace con los perros. Esto es lo que funciona con los gatos, y de forma constante.
Regla número uno: tú no vas hacia el gato. El gato viene hacia ti.
Un gato al que persiguen se esconde. Un gato al que ignoran viene a mirar. Siéntate en el suelo con el móvil, en un sitio donde le guste estar, y haz otra cosa. Lee, mira el móvil, toma un café. En la mayoría de los casos, a los diez minutos lo tienes cerca, y entonces tienes una ventana de tiempo.
La mejor hora del día
Los gatos tienen dos fases en las que se pueden fotografiar: la media hora después de despertarse, cuando se asean a fondo y se quedan sentados, y la tarde, cuando aprovechan el sol junto a la ventana. Ambos son momentos con poco movimiento y mucha expresión. La peor hora es la noche, cuando llegan los cinco minutos locos.
Luz: la ventana es tu estudio
Los ojos del gato son el corazón de cualquier retrato, y necesitan luz suave para brillar. Una ventana, de lado o en diagonal por delante, sin sol directo. Nada de flash, nunca. El flash convierte los ojos del gato en faros verdes y lo asusta tanto que la siguiente sesión tarda semanas. Si dentro hay demasiada poca luz, es mejor esperar a otro día que intentar salvar la imagen con edición.
A la altura de los ojos, siempre
Fotografiado desde arriba, cualquier gato parece pequeño y redondo. Desde abajo parece majestuoso, y eso es justo lo que necesita un retrato. Túmbate en el suelo si él está en el suelo. Súbete a una silla si está sobre el armario. El móvil a la altura de sus ojos, no de los tuyos.
La mirada: un ruido, una vez
Un crujido suave, un siseo breve, el ruido de la bolsa de golosinas, justo al lado de la cámara. Los gatos reaccionan con las orejas hacia delante y una mirada concentrada, y esa es la foto. Pero el truco funciona exactamente una o dos veces. Después, el ruido queda al descubierto. Así que primero fija el enfoque, luego el ruido, luego dispara. En ese orden.
Enfoque en los ojos
Toca en el ojo que te queda más cerca y espera a que el móvil enfoque. En gatos de ojos claros, azules, cobrizos, verdes, todo depende de ese punto. El modo ráfaga ayuda: mantén el dedo pulsado, diez imágenes en dos segundos, quédate con la mejor.
Fondo: tranquilo, pero no estéril
El rascador con flecos, el alféizar lleno de trastos, todo distrae. Una pared, una cortina, una manta. Si el gato está en su caja de cartón favorita: perfecto, eso tiene carácter. Para un retrato nuestro el fondo, al final, no importa, lo rediseñamos. Pero un fondo tranquilo te facilita reconocer la buena imagen.
Lo que debes evitar
- Perseguirlo. Cada paso tras él te cuesta confianza.
- Sujetarlo para la foto. Se nota. Los gatos estresados tienen las orejas planas y las pupilas dilatadas.
- Hacer zoom. El zoom digital se come los detalles del pelo. Mejor esperar a que se acerque.
- Filtros. Los filtros de belleza del móvil convierten la textura del pelo en un difuminado. Para un retrato necesitamos el original.
¿Qué foto sirve para un retrato?
Cara nítida, ojos abiertos, cabeza entera en la imagen, luz de frente o de lado. Lo demás es expresión. Los retratos de gato más potentes suelen salir de fotos en las que el gato mira algo molesto. Ese es su carácter. Justo eso es lo que quieres en la pared.
Si no estás seguro de que tu foto sirva: mándanosla, te diremos con sinceridad qué se puede hacer y recibirás una vista previa gratuita antes de imprimir. Y si tu gato de ninguna manera quiere: siempre hay otra tarde con sol en la ventana.
Y cuando por fin tengas esa imagen que capta su mirada: en metacrilato los ojos claros del gato brillan más, en lienzo el pelo parece más suave. Las dos opciones están en los retratos de gato, además de póster y marco de madera.
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