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Cómo fotografiar caballos: 9 consejos para fotos que muestren de verdad a tu caballo

Zorro con las orejas erguidas a la luz del atardecer

Hay mil fotos de tu caballo en tu móvil. Pastando, cepillándose, medio tapado por la valla, con las orejas hacia atrás, con los ojos cerrados. Y luego está esa foto que te gustaría tener: orejas erguidas, mirada despierta, pelo brillante, buena luz. La foto que muestra cómo ves tú a tu caballo.

Esa foto es posible. Solo hace falta un poco de planificación, un ayudante y unos veinte minutos. Así se hace.

1. La hora del día importa más que la cámara

La luz del mediodía convierte a cualquier caballo en una silueta con sombras bajo el vientre y manchas de brillo en el lomo. La primera hora después del amanecer y la última antes del atardecer son el momento para las fotos de caballos: luz suave, colores cálidos, sombras largas que modelan los músculos. Si no puedes, un cielo nublado es la segunda mejor opción. El sol directo del mediodía no lo es.

2. Cepillar como para un concurso

La cámara lo ve todo: polvo en el pelo, paja en las crines, las legañas en el ojo, los cascos sin limpiar. Veinte minutos de cepillado marcan la diferencia entre una instantánea y una foto. Coloca las crines hacia un lado, límpiale los ojos y los ollares y engrasa los cascos si vas en serio. Y además: cabezada limpia o ninguna. La cabezada verde del prado arruina cualquier imagen.

3. El ayudante es obligatorio

Tú sola o solo no conseguirás un retrato de tu caballo. Necesitas a alguien detrás de ti que se ocupe de las orejas. Lo que funciona: hacer crujir una bolsa de plástico, mostrar una golosina en la mano, un silbido corto, pasar otro caballo por el borde de la imagen. Lo que no funciona: llamarlo por su nombre, porque a la tercera vez te ignora. Cada estímulo funciona dos o tres veces; después necesitas uno nuevo.

4. Orejas hacia delante, mirada hacia ti

El secreto: el estímulo debe venir justo al lado de la cámara, no lejos. Si no, el caballo mira más allá de la foto. Tu ayudante se coloca justo detrás de tu hombro. Y tú ya tienes el dedo en el disparador antes de que llegue el estímulo, porque el juego de orejas dura un segundo.

5. Nunca desde delante y desde abajo

Un caballo fotografiado de frente y ligeramente desde abajo tiene una cabeza enorme y unos cuartos traseros diminutos. Es el error clásico de principiante. Para el retrato: ligeramente en diagonal desde delante, a la altura del pecho o del hombro, con algo de distancia y zoom en lugar de acercarte con gran angular. El gran angular del móvil deforma; el teleobjetivo o la cámara 2x favorece.

6. La posición de las patas

Para una foto de cuerpo entero: las dos patas más cercanas a la cámara quedan ligeramente separadas, de modo que se vean las cuatro. Suena quisquilloso, pero un caballo con tres patas visibles siempre queda raro en la foto. Para un retrato de cabeza, esto no importa.

7. El fondo es la mitad de la foto

El paddock con el barril azul, el remolque, la valla que le sale de la cruz: todo eso solo lo notas en la foto. Busca un sitio con un fondo tranquilo: un seto, el borde de un bosque, un prado que se extienda a lo lejos. Cuanta más distancia haya entre el caballo y el fondo, más suave queda este. Para nuestro retrato el fondo da igual, porque lo rediseñamos. Para la foto en sí, no.

8. Ráfaga y paciencia

Mantén el dedo pulsado, diez fotos por segundo, y descarta después. Los caballos parpadean, mastican, resoplan, y ese único momento con las orejas erguidas y la boca relajada está en algún punto intermedio. Cuenta con cien fotos para tres buenas.

9. La foto que puede convertirse en retrato

Lo que necesitamos es más sencillo de lo que mucha gente piensa: cabeza nítida, ojos abiertos y con luz dentro, orejas hacia delante, luz lateral o en diagonal desde delante. Podemos quitar una cabezada, una valla al fondo no molesta, y una mancha en la estrella tampoco. Lo que no podemos salvar: desenfoque, contraluz sin detalles, tomas desde arriba en diagonal con una cabeza enorme. Si tienes dudas: envíanos dos o tres fotos, te diremos con sinceridad cuál sirve, y antes de imprimir recibirás una vista previa gratuita.

Retrato de un caballo Haflinger en estilo acuarela como póster, a partir de una foto del establo con suave luz del atardecer

La cabeza de un caballo admite tamaño. Si la foto está bien, el lienzo enmarcado es la variante que hace justicia al animal. Los retratos de caballo también están disponibles como póster, con marco de madera y sobre metacrilato.

Unas palabras sobre las fotos con jinete

Si quieres salir tú también en la foto: colócate junto al caballo, no delante, pon la mano en el cuello, no en la cabezada, y deja que el ayudante se ocupe también de tus ojos, porque los dos parpadeáis. Las fotos más bonitas suelen salir después de la sesión propiamente dicha, cuando todos están relajados y tu caballo apoya la cabeza en tu hombro. Por eso merece la pena dejar la cámara lista cinco minutos más.

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Das Print My Pet Team

Wir leben mit Hunden, Katzen und einem alten Haflinger. Was wir schreiben, haben wir selbst durchgemacht.

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